Imagina a dos personas de la misma edad y con la misma credencial: una vive a cinco minutos de la casilla y la otra a dos horas. ¿Votan igual? Ninguno de los cuatro estudios de esta entrada mide exactamente eso, pero todos se ocupan de la participación desigual: por qué unos grupos votan sistemáticamente más que otros.
Los cuatro preguntan quién vota y por qué, pero en contextos muy distintos: los municipios de la frontera sur de México, los de Hidalgo, las comunas con población indígena de Chile y 16 países de América Latina vistos desde el género. Como no usan los mismos datos ni las mismas unidades, es mejor leerlos uno por uno.
Triana Sánchez (2022) estudia la participación en elecciones de ayuntamientos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Tabasco en 2000, 2005, 2010 y 2015, con datos agregados por municipio y modelos de respuesta fraccional tipo Probit. Un margen de victoria mayor y un número mayor de candidatos se asocian con menor participación, mientras que el margen del segundo lugar sobre el tercero se asocia con mayor participación. Los municipios rurales participan más y la migración se asocia con menor participación. La educación tiene un comportamiento cuadrático y predominantemente negativo, que el autor califica de paradójico, y la marginación tiene forma de U invertida. La proporción de población hablante de lengua indígena no es estadísticamente significativa. El estudio excluye Yucatán, como aclara en una nota.
Lugo Neria (2021) analiza las cuatro elecciones de ayuntamientos de Hidalgo entre 2008 y 2020 (84 municipios), con énfasis en la elección de 2020, celebrada durante la pandemia de covid-19. Usa un panel de datos agregados, con la participación (votos emitidos entre lista nominal) como variable dependiente. Encuentra que la participación aumenta donde hay más rezago social, y que varía con eventos contingentes: fue mayor en 2016, cuando coincidieron las elecciones de gobernador, diputaciones y ayuntamientos. No halla incidencia de la competitividad, medida con el índice RAE, ni de la educación en el modelo final. Para el vínculo entre pobreza y participación ofrece dos explicaciones, que presenta como hipótesis: los municipios con más rezago tienen listas nominales más pequeñas, y puede haber compra o coacción del voto. El propio estudio aclara que no analiza prácticas clientelares.
Fuentes Saavedra et al. (2019) analizan la elección presidencial chilena de 2017 con datos administrativos por comuna y modelos de regresión múltiple, y estudian con más detalle las quince comunas con más de 50% de población indígena. La combinación de pobreza y población indígena se asocia con la participación y con la preferencia ideológica, y no hay un patrón único de voto indígena ni un vínculo entre autoidentificación étnica e ideología. Con el paso a registro automático y voto voluntario, la participación en esas comunas depende de la probabilidad de éxito de la candidatura, y en las elecciones locales es mayor que en comunas no indígenas.
Pachón et al. (2012) usan el Barómetro de las Américas (LAPOP) de 2008, con datos de 16 países y cerca de 15,000 observaciones, y construyen un índice de participación con análisis de componentes principales a partir de cuatro conductas: votar en elecciones presidenciales, trabajar en una campaña, participar en una manifestación y pertenecer a un partido. Estiman los modelos por separado para mujeres y hombres. La ocupación, el ingreso y el estado civil se asocian con la participación de las mujeres, y las mujeres divorciadas participan menos. La confianza en hombres como líderes y vivir en zona urbana se asocian con la participación de los hombres.
Triana Sánchez y Lugo Neria usan datos agregados, que no permiten afirmar cómo decidió cada persona, y sus medidas de competitividad difieren. Fuentes Saavedra et al. cubren una elección presidencial chilena. El índice de Pachón et al. mide participación política amplia y no solo voto. Ninguna de las cuatro lecturas analiza la participación de mujeres indígenas ni la distancia a la casilla. Para el caso mexicano, falta saber qué datos permitirían estudiar la participación de las mujeres indígenas y las barreras prácticas para votar, como la distancia o el transporte.
Tomadas en conjunto, las cuatro lecturas sugieren que quién vota depende tanto de rasgos de las personas como del contexto en que votan (la competencia, la ruralidad, la pobreza, el tipo de elección) y que lo que pesa para las mujeres no es lo mismo que para los hombres. También desmienten algunas ideas previas. Tras la elección chilena de 2017 se supuso que el voto indígena se inclinaba hacia la derecha; Fuentes Saavedra et al. muestran que no hay un patrón único. Y Pachón et al. encuentran que las mujeres divorciadas participan menos, al revés de lo que esperaba la literatura que revisan.
Al leerlos, fíjate sobre todo en qué explica cada estudio y con qué unidad de análisis. Luego elige uno y anota qué variable usa para explicar la participación, a qué unidad se refiere y qué información extra te haría falta para decir algo sobre una persona concreta.
Referencias bibliográficas
Fuentes Saavedra, C., De Cea, M., y Teitelboim, B. (2019). Presidenciales chilenas 2017: Por quién y cuánto votan los indígenas. Estudios Políticos, 55, 14–36. https://doi.org/10.17533/udea.espo.n55a02 Acceso abierto: https://www.redalyc.org/journal/164/16460717002/16460717002.pdf
Lugo Neria, B. (2021). Elecciones de ayuntamientos en Hidalgo (2008–2020): Determinantes de la participación electoral. Apuntes Electorales, 20(65), 11–42. Acceso abierto: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/8434442.pdf
Pachón, M., Peña, X., y Wills, M. (2012). Participación política en América Latina: Un análisis desde la perspectiva de género. Revista de Ciencia Política, 32(2), 359–381. https://doi.org/10.4067/S0718-090X2012000200002 Acceso abierto: https://www.redalyc.org/pdf/324/32425026002.pdf
Triana Sánchez, J. L. (2022). Determinantes de la participación electoral en la frontera sur de México. Península, 17(2), 79–107. https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2022.17.2.83526 Acceso abierto: https://scielo.org.mx/pdf/peni/v17n2/1870-5766-peni-17-02-79.pdf
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