¿Cómo se produce el conocimiento desde posiciones subalternizadas?

Abstract phoenix-like figure rising amid colorful shards and sweeping ribbons

Imagina un servicio de transporte visto desde dos lugares: la oficina donde se diseña la ruta y el asiento donde alguien espera una hora bajo la lluvia. ¿Quién conoce mejor el servicio, y qué conoce cada quien? Hacer valer el saber de quien espera frente al de la oficina es, en pequeño, una forma de resistencia epistémica.

La entrada anterior mostró que la credibilidad se distribuye de forma desigual. Esta va un paso más allá: qué hacen con su propio conocimiento quienes quedan en la posición menos creída. José Medina y Sandra Harding ofrecen dos respuestas.

Medina (2013) parte de una concepción en la que conocer es una forma de hacer. Sostiene que las injusticias epistémicas exigen una resistencia epistémica: usar las capacidades cognitivas para cuestionar y transformar las estructuras normativas opresivas y los hábitos cognitivos y afectivos que las sostienen. Para explicar por qué hace falta, analiza el conocimiento de los grupos privilegiados. Habla de ignorancia activa: un conjunto de malentendidos y cegueras que no son mera falta de información, sino una ignorancia que se protege a sí misma. Se apoya en una división social de la pereza cognitiva, en la que los privilegiados no necesitan saber sobre la vida de otros y necesitan no saber para conservar sus privilegios. Medina llama meta-ceguera a la incapacidad de reconocer las propias limitaciones cognitivas.

Frente a ello describe la meta-lucidez: quien vive bajo la opresión conoce la perspectiva dominante y su propia realidad negada, y puede percibir la ignorancia de esa perspectiva. Medina advierte que esta posición no otorga un conocimiento superior de manera automática. La meta-lucidez es contextual y fragmentaria, y requiere cultivar virtudes como la humildad y la apertura mental, además de una fricción constante con otras perspectivas.

Harding (1996) critica la objetividad entendida como neutralidad y ausencia de perspectiva. Sostiene que esa pretensión de ver desde ningún lugar universaliza la perspectiva particular de grupos dominantes y trata los saberes situados como sesgados. Propone la epistemología del punto de vista: empezar la investigación desde las vidas de quienes tienen menos poder produce un conocimiento más rico y explicativo, porque esas vidas no necesitan justificar las relaciones de dominación existentes. En un artículo posterior, Harding (1992) da nombre a esa exigencia: la objetividad fuerte, que consiste en incorporar al examen crítico las condiciones históricas, biográficas y políticas desde las que se produce el conocimiento. El concepto no aparece en el libro que aquí se lee, aunque lo prolonga. Todo conocimiento es situado, y la validez no se alcanza fingiendo la ausencia de un lugar, sino haciéndolo explícito.

Harding sostiene que el punto de vista de quienes tienen menos poder permite una ciencia más objetiva; Medina advierte contra esencializar las identidades de grupo o suponer que alguien conoce sin errores. Lo que comparten es que partir de una posición subalterna no basta: la experiencia vivida abre una perspectiva que hay que someter a examen y a diálogo. Ningún grupo conoce solo, y esa es una razón más para pensar el conocimiento como algo que se produce entre personas. Quien defiende una idea más clásica de objetividad respondería que conocer bien exige, justamente, despegarse de la propia posición; y qué cuenta como buena evidencia, y quién lo decide, sigue siendo una pregunta abierta.

Medina y Harding piensan desde la filosofía de la ciencia y la epistemología social, con ejemplos sobre todo de Estados Unidos, y no estudian cómo se validan los saberes comunitarios en América Latina.

Medina está en inglés, y sus términos funcionan como pares: si anotas cuál es el vicio y cuál el recurso que le corresponde, el argumento se sigue mejor. Harding, en español, plantea una paradoja que se aclara si primero buscas qué entiende ella por objetividad y solo después lees qué propone.

¿Puede la experiencia social producir conocimiento político sin convertirse en un criterio absoluto de verdad? Toma un caso que conozcas y separa tres cosas: la experiencia, la evidencia y la autoridad para hablar del tema. Es una buena manera de poner a prueba a Medina y a Harding.


Referencias bibliográficas

Harding, S. (1992). Rethinking standpoint epistemology: What is «strong objectivity»? The Centennial Review, 36, 437–470. (Reeditado en L. Alcoff y E. Potter [Eds.], Feminist epistemologies, Routledge, 1993). Se cita para ubicar el origen del concepto; no se consultó para esta entrada.

Harding, S. (1996). Ciencia y feminismo. Morata.

Medina, J. (2013). The epistemology of resistance: Gender and racial oppression, epistemic injustice, and resistant imaginations. Oxford University Press.

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